Diario de una mariposa VII
Después de cenar, siempre que al día siguiente tengo preparada una salida fotográfica, me dedico a revisar el equipo y dejarlo todo listo. Normalmente visito alguna página de predicción meteorológica pero llevábamos tantos días de bonanza climática, a veces convertida en caluroso bochorno impropio de esta época, que no realicé la visita acostumbrada a dichas páginas. Así pues me acosté pensando en mis cosas.
A las seis y media de la mañana sonó el despertador. Como habitualmente, me levante para ducharme, desayunar y bajar a Narú, antes de acudir a la cita con Rafa. Como de costumbre, también, mientras desayunaba miré por la ventana para ver que tal amanecía. Aún a medio despabilar me fije en el suelo mojado, no reaccioné porque a veces los servicios de limpieza lo dejan así, pero conforme mis ojos retomaban su normal capacidad visual, algo maltrecha con los años y la lectura, fui comprobando que todo estaba mojado, no era solo el asfalto. Había llovido, el cielo estaba encapotado. Malos augurios para la salida fotográfica.
Al bajar a Narú para dar su paseo vespertino, cosa que a horas tan tempranas no creo que me agradezca esta preciosa y cariñosa ejemplar de labrador de siete años, me desanimé. Era más que probable que el día planeado se fuera al traste por culpa del repentino cambio en la climatología.
Una vez “hecho los deberes” con Narú, regresé a casa, recogí los bártulos y acudí a la cita con Rafael que ya me estaba esperando.
-“Buenos días”-
-“Buenos días, Rafa. Vaya día. ¿Qué hacemos?”-
-“Vamos, lo peor que puede pasar es que nos tengamos que volver”-
Al poco de tomar la A-49 dirección Sevilla la lluvia hacia acto de presencia. Nuestra mirada se dirigía hacia la izquierda de la carretera, la posterior dirección de nuestro destino y el cielo aparecía encapotado, pero a lo lejos en el horizonte allá por donde asoma Extremadura se veían claros. Nuestro deseo era que esos claros estuvieran mucho antes de la comunidad vecina y permanecieran sobre nuestro destino.
Al llegar al cruce para tomar la N-435 que en su inicio nos indica Badajoz la lluvia persistía, pero aquellos claros lejanos ahora parecían más próximos. Pasamos, charlando, pueblos de la Comarca de El Condado, primero Trigueros, después Beas.
La lluvia había cesado.
Llegamos a Valverde del Camino donde hicimos una pausa para tomarnos un café. Hablamos de coches, niños, esposas y garrapatas.
Reanudamos la marcha dirección Zalamea la Real. Kilómetros antes de llegar a este bonito pueblo de la sierra onubense hay una salida a la derecha que nos lleva por la HV-5137 a Berrocal, pasando antes por Membrillo Alto, Membrillo Bajo y Marigenta.
Esta es nuestra salida, nuestro destino Membrillo Bajo. Al pasar el cartel de Membrillo Bajo, a la derecha, que bien podrías pasar sin advertir la existencia de esta aldea pues la conforman unas pocas casas, a la izquierda de la carretera hay un claro y una casa de pastor. Allí se encuentran los restos de lo que fuera la aldea que a finales de 1936 “los terratenientes que copaban la titularidad de las tierras de Zalamea la Real, enmascararon su venganza entre las luchas de la Guerra Civil para secuestrar una aldea y ajusticiar de la forma más cruel y vil a los 14 habitantes de la pedanía, cuya única culpa fue defender la herencia histórica, las tierras del común. Los terratenientes no aceptaron que aquellas tierras de la pedanía eran bienes comunales de todos los zalameños y arrasaron, primero con las personas, luego con el poblado.”
Al pie de estas ruinas hay una ladera muy pronunciada que va a morir en un arroyo. En esa ladera de hierba alta y muy mojada por la lluvia comenzamos nuestra búsqueda. Después de una hora dando vueltas ladera arriba y abajo, arroyo por una orilla y por la otra. Volvimos al punto de partida, mojados hasta las rodillas, los pies encharcados, apareció el pastor y charlamos un rato amigablemente.
El Sol quería asomarse y lo hizo.
Entonces empezaron a aparecer las princesas.







imagina dijo
Mu fea!!!!
Que lindo es ver tus fotos, a ver si te prodigas un poco, chavalote.
Un abrazo
Raúl
3 Mayo 2007 | 09:56 AM