Diario de una mariposa V
Ayer me levanté a las siete de la mañana, salí a buscar mariposas y regresé a casa a las siete de la tarde.
Día caluroso donde los haya. Se me olvido el gorro, tengo la cara color tomate maduro. La ropa sucia y mojada de arrastrame por esos suelos en busca de fotografías. Dolor de cuello, codos, rodillas y unas agujetas de lo más reconfortantes. Deseando repetir... no deja de ser curioso el venenillo que te mete la fotografía en el cuerpo.
La fotografía más curiosa la de una Vanessa Atalanta libando resina en el tronco un olivo. Esa la subiré en un post siguiente.
La fotografía, esa que te llena y no por su calidad fotográfica, pictórica o artística sino por ese momento mágico en el que crees estar fundido con la naturaleza, en la que el tiempo parece detenerse, la que te produce esa sensación de estar vivendo un momento irrepetible, aunque la naturaleza los porduce a diario y en multitud de ocasiones. Ese momento en que lo que fotografias no te te teme, te acepta como parte de su entorno y actua como si tu no estuvieras, es esta:
Lycaenidae. Aricia agestis... no sé si agestis agestis o agestis cramera, creo que es un ejemplar macho de cramera pero no lo puedo confirmar.





Miguel Servellon dijo
Es espectacular su obra fotografica, yo soy un aficionado a la fotografía, y sería un honor contar con su critica, sin duda alguna será de mucha utilidad para mí, la direccion de mi pagina es http://mservellon.blogspot.com/ .
Muchas gracias.
2 Mayo 2007 | 09:07 PM